Autor: Iván Fernández, Milano
El diseño de skateparks ha cambiado mucho en las últimas dos décadas. De los skateparks monolínea dedicados principalmente al street skateboarding se ha ido evolucionando hasta los skateparks multilínea. Es decir diseños que posibilitan infinidad de interpretaciones y recorridos, fomentando de esta manera la creatividad de l@s usuari@s.

El diseño de un nuevo skatepark comienza con un estudio completo del área a disposición y del contexto urbano y social existente. A partir de esto se analizan las necesidades de la población, el presupuesto a disposición y se busca la mejor solución para satisfacer dichas necesidades. Todo teniendo en cuenta que un skatepark no es sólo una instalación deportiva, sino también un espacio de socialización y convivencia que personas de todas las edades y niveles van a tener la oportunidad de disfrutar. A estos requisitos hemos de añadir que un skatepark debe además ser un elemento arquitectónico interesante y bello que pueda inserirse de manera orgánica en el paisaje, y que debe ofrecer espacios a los “no practicantes” que acompañen a menores de edad o que simplemente deseen disfrutar del espectáculo y de las oportunidades de socialización.
